01 September 2007 @ 04:24 pm

Miembro de los imprescindibles Rockpile junto a Dave Edmunds, productor de prestigio en el sello Stiff en el que fue el encargado de registrar los primeros trabajos de nombres de la talla de Elvis Costello o colaborador en numerosos discos de finales de los 70, Nick Lowe es todo un personaje al que merece la pena seguir con todo aquello que haga. Con ya más de medio siglo a sus espaldas y más de la mitad de éstos dentro del mundo de la música cualquier aparición del apellido Lowe debe tenerse en cuenta. Por eso cuando me topé con un nuevo disco del personaje que fue capaz de titular un single con el nombre ‘Bow’ como respuesta al disco Low de David Bowie, sentí la necesidad de escuchar las doce canciones que dan forma a At My Age [Yep Roc, 2007]. El título del álbum parece premonitorio, como si Lowe se resignará a aceptar que ha crecido y que ya o puede ofrecer las saltarinas melodías de sus años mozos. Y la primera escucha confirma esta idea y que sigue en el camino iniciado con su excelente The Imposible Bird [Fiend, 1994]. Pero la verdad es que esto no debe ser algo que ahuyente al consumidor compulsivo de música (ni al ocasional), porque aunque el disco tenga un tono pausado, resulta tan acogedor y cálido que es la elección perfecta para tumbarse en la cama mirando al techo en una tarde de Domingo. Canciones que hablan con humor del amor y que en algunos casos alcanzan la categoría de clásico inmediato. Este es el caso de ‘Hope For Us All’, una auténtica maravilla. Ligeras reminiscencias country y rockabilly están presentes en casi todo el minutaje, y se hacen mucho más palpables en la interpretación del clásico de Charlie FeathersThe Man In Love’. En conjunto Lowe demuestra que posee una enorme humanidad a la hora de componer canciones y aunque ya no salgan de su pluma canciones como ‘(What’s so funny about) Peace, Love and Understanding?’ sigue siendo un excelente autor que deja en entredicho la posición de faros generacionales de algunos nombre actuales.

Jesús Aguado

 
 
27 June 2007 @ 07:32 pm

The Dreadful Yawns es un nombre que a casi nadie sonará. Su contador de escuchas en el portal last.fm es ridículo y su aspecto es tan poco llamativo que difícilmente aparecerán nunca en la portada de una revista de tendencias. Este quinteto con base de operaciones en Ohio se formó en 1998 y tuvo que esperar hasta el año 2003 para que se editara su primer disco, Early. Sin embargo el verdadero impulso a su carrera llegó un par de años después con su disco homónimo. En aquel álbum su el folk-rock de tintes psicodélicos desprendía altísimas dosis de belleza lírica. Ahora, dos años más tarde, vuelven con Rest, un disco que continúa con la línea marcada sin perder un ápice de su dulcura y ganando en concisión, el minutaje se ha reducido notablemente. Las diez canciones que dan forma a su último disco están repletas de preciosas armonías vocales y estupendos arreglos tradicionales. Es un disco con aroma a pradera sobre el que planea de forma etérea la sobra de Gram Parsons, de quien por cierto ofrecen una versión, 'November Nighs'. 'You've been recorded' abre el disco con una amigable melodía que anuncia el tono general del disco. Después aparecen los memorables cuatro minutos finales de 'Candles', el cuarto tema del disco, en el que un coro tararea la melodía acompañados por unos ligeros arreglos de cuerda. hacia el final se presentan más espaciales que tradicionales en 'We Go Up' y más tradicionales que espaciales en 'Being used to you', dos temas consecutivos que aparecen justo antes de 'End of Summer', el final del disco, un tema que se apoya en un leve acompañamiento a base de moog para acabar de conquistarte. Es probable que nunca más oigan hablar de ellos, así que no dejen pasar el momento y acérquense a la magia de estos espantosos adorables bostezos.

Jesús Aguado

 
 
18 June 2007 @ 04:54 pm

En 2001 dejaron al respetable con la boca abierta con su homónimo disco debut.  Su segundo trabajo, Take them on your own seguía la estela dejada por el primero, quizá demasiado a rebufo de un estreno que destacó por su originalidad y frescura, y que al cabo pasó con más pena que gloria.
En 2005 Nick Jago, batería del grupo, abandonó la formación y los dos componentes restantes le dieron un giro radical al sonido. Aparcando aquellas melodías desmedidas, rabiosas de inmediatez musical y producción sucia, optaron por experimentar con los sonidos clásicos americanos, y Howl (uno de los mejores discos de su año para la que escribe) se erigió en una joya en la que se daban cabida el rock rancio americano, el blues y el gospel sin resultar una amalgama inconexa, sino siendo más bien un álbum homogéneo y sin fisuras.
En 2007, con el regreso del batería original, el grupo en general vive una suerte de recesión y, en lo que se podría juzgar como una huída hacia adelante, sacan Baby 81, un disco que recoge el sonido de sus dos primeros trabajos y del tercero, dando lugar a un conjunto demasiado heterogéneo para que resulte firme y conciso. El disco tiene auténticos trallazos de puro rock, en la línea de su B.R.M.C, como sería el caso del primer single “Weapon of choice” (no se puede decir lo mismo de “Berlín”, tema facilón que roza el ridículo).En ocasiones se pierde demasiado en pseudo-baladas blandas y de melodías que provocan una sensación de deja-vú (como “I am only” o “All you do is talk”). Pero no todo es blanco o negro en el último trabajo de este grupo, en general mantiene una línea de garage rock y psicodelia que manejan bien y que da como resultado canciones resultonas (“666 Conducer” o “American X”) que consiguen que el que lo escucha no pierda la esperanza en esta formación que en general ha dado más alegrías que tristezas.

Estela Cebrián

 
 



Estela no se pierde a... Mogwai. Me hago cruces, oigan. Me hago cruces con los giros de cartel de los programadores del Sónar. Y no es que me parezca mal, es que no acabo de entenderlo. Así que teniendo en cuenta que sea poco probable que yo pise ese festival, si tuviera ocasión de ir no me perdería a Mogwai. ¿Es raro no querer perderse a Mogwai en el festival de música electrónica por antonomasia? Ya lo dije. ¿Es como para hacerse cruces o no? La cuestión es que las tres salidas de tono del cartel (Devo, Sunn))O y los citados más arriba) me descolocan pero me parecen estupendas y me arriesgo a decir que muchos lo agradecerán, porque mientras la mayoría estarán destrozando las suelas de las zapatillas en otros conciertos algunos disfrutaran de un poco de distorsión guitarrera de forma más apacible (si es que es posible hablando de quién hablamos).

Jesús no se pierde a... Devo. Nochevieja de 2003. Yo y mis amigos cogimos unos monos de repartidor del butano y robamos unas macetas rojas a nuestras madres a las que enganchamos unas gomas de esas de emparejar alpargatas. Unos trozos de cartón y purpurina hicieron el resto. Ya teníamos disfraz. Y que mejor ocasión para volver a sacarlo del armario que ponérmelo para ir a ver a Devo. Seguro que no soy el único.

Raül no se pierde a... Various Production. Si hubiera escrito este texto hace un mes, habría escogido a Justice. Para ahora que aquel next best thing electrónico y vibrante ha dejado claro que su directo no está a la altura de lo esperado, me decanto por Various Production. ¿Por qué? Porque seguro que en su set no tengo que ir apartando guiris borrachos ni modernas desbocadas. Dicen que es el nuevo sonido de Manchester, con subidas hacia el cielo del folk electrónico y bajadas hacia un infierno de reverberación dub. Yo digo que la calidad de su montaña rusa musical puede hacerte acabar más alto que bajo. O del revés. Y sin necesidad de las "ayudas extras" que suelen flotar por encima de este festival.

 
 
11 June 2007 @ 05:40 pm

Teniendo en cuenta que existe el día europeo de la salud sexual, el día europeo de la protección de datos, el día europeo del consumidor… y así hasta el infinito, cualquiera podría preguntarse: ¿y ante tanto día europeo chorra, no hay algo así como un día europeo de la música?. Pues la respuesta es sí. Y está cerca. Es el 21 de junio. Y ante tan magno acontecimiento los españoles, muy dados a celebrarlo todo, no nos quedaremos indiferentes.
Ese día tendrán lugar una serie de conciertos gratuitos en distintas comunidades autónomas. Y ojo, no es como para ignorarlos, porque serán un total de dieciocho grupos de toda índole y en algunos casos, de lo más interesantes. Así, los conciertos serán simultáneos en Barcelona, Madrid, Valencia, Bilbao y Marbella y tendrán lugar entre las siete y las ocho y media de la tarde y serán retransmitidos a su vez por Radio 3.

En Madrid tocarán en la Plaza Vázquez de Mella Miqui Puig (omnipresente de ahora en adelante no sólo por su presencia en Factor X sino porque se cumplen veinte años del inicio de su carrera y quiere celebrarlo por todo lo alto, es decir, apuntándose a un bombardeo), la Fundación Tony Manero, Mastretta y Martin Buscaglia (¿).

En Barcelona en la Plaza de la Mercè presentarán nuevo disco Astrud y se pasearán con su botella de pacharán bajo el brazo Happy Mondays (sí, han vuelto y lo hacen para quedarse) y Nistal.

Hasta la Plaza de San Agustín de Valencia se desplazarán Antònia Font, Remate, Dwomo y Gecko Turner.

En Bilbao los conciertos tendrán lugar en la explanada del Museo Guggenheim y tocaran Gose, Schwarz y Triángulo de Amor Bizarro.

Y finalmente en Marbella en el Polideportivo Riohuelo tocarán Fortune Tellers, Medina Azahara (sí, parece ser que siguen vivos), Benjamín Escoriza y Diego Amador.

Estela Cebrián

 
 

A Sunny Day In Glasgow es un nombre que nunca pondría a mi hipotético grupo. ¿Qué nos quieren decir? ¿Que su música es tan vitalista como una soleada mañana en Escocia? ¿Es una ironía? ¿Que son de Glasgow? Tras escuchar el formidable Scribble Mural Comic Journal ninguna de estas respuestas obtiene respuesta afirmativa. Centrémonos en la música que es lo importante. La primera vez que escuché Scribble Mural Comic Journal sentí que por primera vez en mucho tiempo una propuesta con pretensiones de resultar sorprendente llegaba a buen puerto. Muchos dirán que no es más que un sucedáneo de My Bloody Valentine, pero en realidad estos chicos van un poco más allá y, pese a recordar notablemente a los de Kevin Shields, incorporan en su música mucha más variedad en las texturas, algo que el avance tecnológico obviamente favorece. En algunas canciones estos experimentos resultan fallidos pero en otras logran de golpe y porrazo ofrecer joyas de orfebrería. No tienen más que escuchar ‘C’mon’ y su palpitante ritmo acompañado de ruiditos y voces etéreas que de vez en cuando se abre en un esperanzador (o agónico) grito, o ‘Things only I can see’ que es una maraña de capas y más capas salpicada por  vibrantes guiños al pasado. No inventan nada, pero saben utilizar y mezclar tan bien todo lo que toman prestado que consiguen ofrecer un disco verdaderamente estimulante. Uno de los discos del año.


Jesús Aguado

 
 
01 June 2007 @ 03:56 pm

Dos discos en un año, 2006, y se nota que son del mismo y que los grabaron a la vez. Pero Zidane, A 21st Century Portrait no son las canciones que sobraron de Mr. Beast. Zidane, A 21st Century Portrait es un disco completo en el que Mogwai recupera cierto espíritu ambiental de aquel Come on, Die Young [1998] pero con la memoria de lo que hicieron después. En dos palabras una mezcla de lo ambiental y lo épico de su música. Del post-rock. Pero a diferencia de la mayoría del post-rock, aquí lo épico y lo ambiental se mezclan de forma que se elimina lo típico de subir y bajar la intensidad centrándose en transmitir una tensión que funciona bastante bien, y que cobra mucho más sentido como banda sonora.

En definitiva, si tienes hijos no se lo pongas demasiado si no quieres que se les acabe metiendo en la cabeza y no paren de pedirte que los lleves al parque a jugar al fútbol y lo acaben haciendo a cámara lenta.

Julio Cercalo

 
 
29 May 2007 @ 11:05 pm

Dungen (en inglés se traduciría como The Groove) es una anomalía dentro del panorama musical actual. Anomalía porque mientras la mayoría de sus compatriotas escandinavos se dedican a confeccionar melodías pop (y folk) delicadas y cristalinas ellos arrasan con el revival psicodélico más creíble y alucinante de la última década. En Ta Det Lugnt [2004] (su tercer disco y el que les otorgó cierta fama a nivel internacional) ofrecían una colección de canciones vibrantes cantadas en su idioma materno con destellos deslumbrantes como ‘Festival’. Ahora con Tio Bitar han logrado un álbum en el que no hay nada que sobresalga excesivamente sobre el resto pero que a cambio es un disco más redondo y mejor acabado. El verdadero responsable de todo es Gustav Ejstes, un virtuoso multiinstrumentista que se encarga de grabar los discos de Dungen prácticamente al completo. Un tipo capaz de mezclar un vertiginoso muro sonoro con unos preciosos teclados (‘Gör det nu’). Un tipo capaz de intercalar a mitad de disco un tema instrumental pausado en el que suenan una flauta travesera y un violín (‘C Visar Vägen’) para que poco después aparezcan un par de cortes con pesados riffs de guitarra con ecos de Led Zepellin y  Iron Butterfly (‘Du Ska Inte Tro Att Det Ordnar’ y ‘Mon Amour’). Tio Bitar es un disco musicalmente fantástico que reúne cientos de influencias; una verdadera delicia para aquel que guste de saborear propuestas poco convencionales.

Jesús Aguado

 
 
21 May 2007 @ 11:36 pm

Sky Blue Sky es un disco excelente, y punto. Tiene un sonido calido y sugerente digno de las mejores producciones de los 70. Esta repleto de canciones preciosas, entre ellas algunos de los mejores momentos de la banda desde sus comienzos con A.M. ‘You are my face’, por ejemplo, es probablemente una de las tres mejores canciones de toda su carrera. La nueva formación de seis miembros hace que por primera vez Wilco sea un ente único donde todo el mundo es importante e imprescindible. Y consigue que por primera vez nos topemos con una banda que merece ser considerada heredera de The Band. Podéis leer muchas tonterías acerca de Sky Blue Sky, todas prácticamente injustificadas. Se dice que es un paso atrás porque ya no hay experimentación, se dice que no es más que soft-rock con solos de guitarra, se dice que han hecho temas que pronto sonaran como hilo musical de consultas de dentista, se dicen innumerables tonterías. Pero, nos olvidamos de que ahora lo convencional es hacer lo contrario a lo que Jeff Tweedy y compañía han hecho y que lo más importante es que Sky Blue Sky es Wilco y Wilco es Sky Blue Sky. ¿O es que acaso nadie se acuerda ya de que Being There era puro country, de que Summerteeth era un disco bastante ‘beatle’ o de que en el mismo A Ghost is Born aparecían ya unos cuantos temas que apuntaban en la misma dirección que este último disco? Se ha querido dar a Wilco el papel de renovadores de la música actual cuando nunca han pretendido serlo. El rol auténtico de Wilco es la que nos presentan en Sky Blue Sky. Una banda que es capaz de conseguir que desde su creatividad podamos soñar, aunque sólo sea por 50 minutos, que todavía la música se hace por el placer de tocarla y de escucharla. Mientras escucho What Light con una sonrisa de oreja a oreja dibujada en mi cara descubro que probablemente estamos ante el disco de Wilco que primero alcanzará la categoría de clásico.

Jesús Aguado

 
 
19 May 2007 @ 10:05 pm

Después del Izkiriaturik Aurkitu Ditudan Gurak [Pil Pil Sesions (2005)], Lisabö vuelven con un disco que pueden tocar en directo. Un disco contundente. Que recoge el espíritu del Ezarian y lo condesa. Las canciones, en general, son más cortas y son ocho. Ocho latigazos eléctricos dónde las guitarras y las baterías mandan. Las voces son las del Ezarian con algunos años más y texturas nuevas. Pero no muchas más. Y es que Lisabö no va de cantar bien y hacer grandes melodías vocales. Tampoco de virtuosismo. No. Lisabö va de fuerza. Va de que se te rompa el paraguas en medio de un chaparrón, pierdas el autobús y encima no haya marquesina donde refugiarse. Va de rabia. De los no-sitios (tradución de  Ezlekuak). Y de desesperación. O tal vez no.
Tal vez sólo sea la recogida del testigo posthardcore, del punk, de Slint, de Shellac, de June of 44, de Rodan y de sabe dios qué más. Pero, vete tú a saber. Escúchalo a ver qué tal o pregúntale a algún amigo del que te fíes.

Para acabar y a modo de posdata anecdótica, decir que el disco ha sido autoeditado en Bidehuts y, en gesto de agradecimiento a la SGAE, fue registrado bajo una licencia de Creative Commons.

Julio Cercalo